Historia
de Carnavales!

Unas fechas cambiantes
Como es bien sabido, las fechas del Carnaval dependen de las de
Semana Santa que, a su vez, se siguen rigiendo por la luna llena.
La luna llena coincide siempre en Semana Santa, de ahí que
oscile en un margen de 28 días, entre mediados de marzo y
mediados de abril. En 2005, la Semana Santa cae entre el domingo
20 de marzo (Domingo de Ramos) y el domingo 27 (Domingo de Resurrección).
En Carnaval se celebra en los días anteriores a la entrada
de la Cuaresma. El Miércoles de Ceniza, día del comienzo
de la Cuaresma, es en 2005 el 9 de febrero, día que en muchos
lugares se celebra el Entierro de la Sardina y final del Carnaval.
El día anterior, el martes 8 de febrero, es el Martes de
Carnaval y los festejos más importantes tienen lugar el fin
de semana anterior, sobre todo el viernes 4 y sábado 5, aunque
en muchos lugares duran toda la semana previa. Sin embargo, cada
localidad tiene sus propias características.
Origen pagano
La celebración del Carnaval tiene su origen probablemente
en fiestas paganas, como las que se realizaban en honor a Baco,
el Dios del vino, las saturnales y las lupercales romanas, o las
que se realizaban en honor del buey Apis en Egipto. Según
algunos historiadores, los orígenes de las fiestas de Carnaval
se remontan a las antiguas Sumeria y Egipto, hace más de
5.000 años, con celebraciones similares en la época
del Imperio Romano, desde donde se difundió la costumbre
por Europa, siendo traído a América por los navegantes
españoles y portugueses que les colonizaron a partir del
siglo XV.
El Carnaval Cristiano
La celebración del Carnaval es una de las fiestas más
populares. Se celebra en los países que tienen tradición
cristiana, precediendo a la cuaresma. Por lo general, en muchos
lugares se celebra durante tres días, y se los designa con
el nombre de carnestolendas, y son los tres días anteriores
al Miércoles de Ceniza, que es el día en que comienza
la cuaresma en el Calendario Cristiano. Se supone que el término
carnaval proviene del latín medieval "carnelevarium",
que significaba "quitar la carne" y que se refería
a la prohibición religiosa de consumo de carne durante los
cuarenta días que dura la cuaresma.
El Carnaval en la Edad Media y en los Tiempos de la Colonia
En la Edad media, tan inflexible en los ayunos, abstinencias y
cuaresmas, y con persecuciones a quienes no respetaban las normas
religiosas, sin embargo, renació el carnaval y se continuó
la tradición hasta la actualidad en muchos lugares del mundo.
En esta época, se celebraba con juegos, banquetes, bailes
y diversiones en general, con mucha comida y mucha bebida, con el
objeto de enfrentar la abstinencia con el cuerpo bien fortalecido
y preparado. En la España de la época de la Conquista
y la Colonia ya era costumbre durante el reinado de los Reyes Católicos
disfrazarse en determinados días con el fin de gastar bromas
en los lugares públicos. Más tarde, en 1523, Carlos
I dictó una ley prohibiendo las máscaras y enmascarados.
Del mismo modo, Felipe II también llevó a cabo una
prohibición sobre máscaras. Fue Felipe IV, quien restauró
el esplendor de las máscaras.
El Carnaval en los Tiempos Modernos
Hoy en día, hay lugares célebres por sus festejos
tradicionales y espectaculares, que atraen al turista y al amante
de las costumbres de cada sitio, como lo son el Carnaval de Río,
el de Santa Cruz de Tenerife, el de Oruro en Bolivia, el de Corrientes
en Argentina y el de República Dominicana, con sus distintas
expresiones, desde el Vegano hasta el de Santo Domingo. Se celebra
en los distintos lugares de formas similares, pues siempre se presencian
desfiles de carrozas, comparsas formadas por grupos de máscaras
o bailarines vestidos con un mismo estilo que caracteriza a cada
una de ellas, máscaras representando a distintos personajes
reales o alegóricos, así como bailes de disfraces
y diversión con cotillón, típico de esta fecha.
En algunos lugares se estila que las máscaras persigan a
los paseantes con vejigas que se utilizan para asustar, dar golpes
no demasiado fuertes, o hacer reír; en otros lugares es típico
el uso de serpentinas, papel picado, espuma molesta, y hasta mojar
con agua, en pomos, globos y recipientes.
EL ENTIERRO DE LA SARDINA
El final de la fiesta
El Entierro de la Sardina es una manifestación de gran
participación popular que se desarrolla para cerrar el ciclo
de las festividades carnavalescas. Consiste en una parodia en la
cual se simula el paso del entierro de una sardina por las calles
del pueblo. Todos los personajes se reúnen en casa de algún
vecino, donde un grupo de mujeres deberá vestir y maquillar
a los pícaros hombres que harán el papel de viudas
de la Sardina. La procesión está encabezada por un
Fiscal cuyo papel consiste en despejar las calles del tránsito
de carros para que el resto del cortejo pueda movilizarse. Los siguen
el Sacerdote, el Monaguillo y el grupo que conduce la carroza fúnebre,
fabricada con una estructura de madera adornada con palmas, flores
y ofrendas, en cuyo interior se encuentra la figura de una Sardina
hecha de cartón pintado y escarchado. Las viudas van atrás,
confesando sus pecados carnales ante el falso Sacerdote y lamentando
la muerte de la Sardina con gritos y llantos fingidos. El personaje
del Diablo intenta obstaculizar el paso del entierro para sacar
a la Sardina de sus andas y raptarla, pero un supuesto grupo de
policías fingirá mantener el orden hasta llegar a
la plaza, donde se intensifica la euforia colectiva. El recorrido
por el pueblo culmina con un paseo por la avenida que bordea el
mar, donde al anochecer lanzarán la Sardina ante el clamor
de las viudas, para devolverla al agua y cerrar así el ciclo
carnavalesco hasta el próximo año.
Significación social
En un principio, esta antigua celebración se estableció
por motivos religiosos, ya qué originalmente el día
de inicio de la Cuaresma se acostumbraba enterrar un costillar de
cochino, al cual se le daba el nombre de sardina, para simbolizar
la prohibición de comer carne durante esos días. Hay
quienes aseguran que en el pasado, el Entierro de la Sardina era
un ritual para atraer la abundancia de la pesca y la fertilidad
de los animales, ante un nuevo ciclo de producción. El Carnaval
es tiempo de libertades, de hacer todo lo que normalmente está
prohibido, y el Entierro de la Sardina no escapa a esta condición
pues también tiene características de irreverencia,
inversión de roles y relajamiento. Es una oportunidad propicia
para expresar libremente y en tono humorístico la crítica
a las autoridades y normas sociales a través de la sátira.
Al lanzar la Sardina al mar se cierra el ciclo festivo del Carnaval,
para así garantizar su repetición el próximo
año.

LOS SIMBOLOS
Bailes de disfraces
Con motivos de las fiestas de carnaval son organizadas en los clubes
sociales privados, centros nocturnos y discotecas, bailes de disfraces
en los cuales se acostumbra a premiar los atuendos más originales
y llamativos. Los disfraces típicos para los bailes populares
y fiestas en las calles consisten en vistosos trajes de demonios
armados de fuetes o látigos y vejigas de res infladas para
azotar con ellas a los espectadores y otros participantes de las
actividades.
Las comparsas
Las comparsas son grupos de baile que escogen un tema tradicionalmente
festivo o alegórico a cosas típicas del país,
organizando una presentación de música, baile y color
que da vida a los animados desfiles de carnaval y en los cuales
se premia las comparsas mejor preparadas y ejecutadas. En los clubes
sociales de importancia, también existe una presentación
y premiación paralela de comparsas, conjuntamente con sus
bailes de disfraces. Durante meses los participantes de las comparsas
ensayan su número y los organizadores coordinan la preparación
de los atuendos, accesorios y escenarios (en los casos de las comparsas
con carrozas), involucrando una gran cantidad de personas en la
preparación de los eventos.
Máscaras y carretas
El origen de la careta se remonta en el tiempo y se pierde en la
más remota antigüedad. Se supone que su invención
se debió a fines religiosos. Desde el paleolítico
el ser humano ha utilizado máscaras cuyos materiales han
sido diversos y han variado a través del tiempo, pues se
han ido confeccionando con madera, paja, corteza, hojas de maíz,
tela, piel, cráneos, cartón piedra, papel maché,
látex, plásticos y otros materiales. Se utilizan dos
términos similares: careta y máscara. La careta es
exclusivamente para cubrir el rostro, para disimular rasgos de la
cara; mientras que la máscara puede cubrir todo el cuerpo,
y fueron usadas y aún, en algunas culturas, se siguen utilizando
con fines religiosos. Algunos hallazgos arqueológicos demostraron
que eran muy usadas en Egipto para perpetuar con ellas los rostros
de los muertos. Se hacían tratando de imitar de la forma
más fielmente posible, el rostro del difunto, y se colocaba
junto con el ataúd, pintándose de la misma manera
que éste. Se elaboraban con un cartón realizado con
lienzo o papiro, revestido con estuco, que -con el paso del tiempo-
se endurecía y presentaba total consistencia. Según
la clase social a la que perteneciera el muerto, podría llegar
a revestirse con una lámina de oro. No se le horadaban los
ojos ni la boca, y se los representaban con incrustaciones o pinturas.
Los estudios arqueológicos llevados a cabo en tumbas fenicias,
también han demostrado que esta civilización practicaba
la costumbre de utilizar máscaras funerarias. Rastros de
máscaras también fueron hallados en antiguas pinturas
rupestres. Comenzó a evolucionar el uso de la máscara,
en Roma, cuando la llevaban actores en los cortejos fúnebres,
para que se reconociera y recordara el rostro del difunto. A partir
de este empleo por parte de actores, la careta rápidamente
fue utilizada para diferentes fines. Comenzaron a usarla los actores
para representar fielmente en sus obras los rostros de los personajes
históricos que estaban interpretando. Rápidamente,
se adoptó su uso en las fiestas saturnales en Roma, y se
las comenzó a usar con carácter festivo, dando origen
a la utilización en lo que hoy es nuestro carnaval. Con dichas
caretas se comenzaron a realizar escenas burlescas de los ritos
sagrados. Fueron evolucionando y cambiando sus usos, hasta la actualidad,
en que es frecuente solamente en las carnestolendas. Las caretas
actuales, producto de la fantasía, la imaginación
y la creatividad, forman parte de los carnavales de todo el mundo,
y de las fiestas de disfraces que estos traen aparejados. También
se las usa en las fiestas de Halloween. A la par de este empleo
que se continuó hasta nuestros días, la máscara
o la careta - además de ser común en las celebraciones
cristianas medievales- tuvo otro uso, en la Edad Media, cuando las
llevaban de metal, los Caballeros medievales para protegerse en
sus luchas, y en algunos casos se les agregaban muecas faciales
para demostrar el carácter de quien las portaba. Según
las diferentes culturas, estos símbolos han variado en sus
formas, tamaños, decoración, características,
realismo o abstracción, algunas usadas para cubrir todo el
cuerpo, como por ejemplo, las enormes piezas de tipo ritual de Oceanía
(las de los Papúes llegan a medir seis metros de alto) y
otras diminutas, como las de las mujeres esquimales. Muchos pueblos
primitivos han usado las máscaras y caretas para realizar
sus rituales, y éstas representaban deidades, seres mitológicos
o espíritus malignos, o a Dios y al Demonio; en cada caso
con significados ceremoniales distintos. Si la máscara usada
era de animales, podía simbolizar el ruego para asegurar
el éxito de la caza. Asimismo, también hay culturas
que utilizaban máscaras para ahuyentar pestes y enfermedades.
En la actualidad existen muchos coleccionistas de arte que aprecian
ciertas piezas, que constituyen manifestaciones artísticas
primitivas de muchas culturas, y que exhiben o adquieren a gran
valor monetario, y proceden generalmente de África, Oceanía
y de culturas indígenas americanas. Hoy en día, se
ha popularizado el uso de las caretas también como cotillón
de celebraciones y cumpleaños, así como su utilización
en juegos y juguetes para niños, agregando a los tradicionales
personajes representados, los héroes de novelas, revistas,
el cine y la televisión.

CARNAVALES EN EL MUNDO
ALEMANIA
Dusseldorf
El lunes antes del miércoles de cenizas tendrá lugar
frente al ayuntamiento de Dusseldorf la inauguración de uno
de los carnavales más concurridos, divertidos y bulliciosos
de Europa. Unos días más tarde participarán
unas 6000 personas vestidas con los uniformes de los colores más
chillones, 60 carrozas y 120 caballos. Lo mejor de todo es compartir
esta experiencia con otro millón de espectadores y que casi
todos estén tan decididos como tú, gracias a la deliciosa
cerveza local y el ambiente, a pasarlo bien. El proceso consiste
en contemplar el desfile, bailar con la música de las muchas
orquestas que lo acompañan, gritar, tirar confeti y los que
entiendan alemán alucinar con la caña que les dan
a políticos y personajes públicos ya que satirizar
la vida pública y política alemana es un componente
imprescindible de este carnaval. Cuando ya no puedas más
y el frío empiece a hacer mella en ti dirígete a la
ciudad vieja, Altstadt, y entra en calor en alguno de los bares
que suelen estar abarrotados de gente. Donde lo que te recomendamos
es que te desinhibas y te sumerjas de lleno en la filosofía
local de diversión sin límites. Más información
Colonia
La historia del Carnaval en Colonia es tan antigua como la de la
ciudad. Hace 178 años que se celebra de la misma forma. Los
griegos y los romanos honraban a Baco, Dios del vino y celebraban
su fiesta de primavera con vino y canciones. Los germanos por su
parte celebraban el solsticio de invierno como un homenaje a los
dioses para expulsar a los demonios del invierno. Al Carnaval callejero
como lo conocemos en la actualidad pertenecen desde el siglo XVIII,
los disfraces y máscaras de Venecia, aunque por aquel entonces,
sólo los llevaban los nobles y ciudadanos ricos. En 1736
se encuentran los primeros disfraces de este tipo en casa de un
noble cerca del Neumarkt (un barrio céntrico de Colonia).
En 1786 los franceses conquistan Colonia pero les permiten a sus
habitantes realizar sus desfiles de Carnaval. Los prusianos por
el contrario fueron más estrictos y no les permitieron celebrar
esta tradición. Posteriormente se le romantizó y se
hizo público. En 1823 se fundó el primer comité
de fiestas y el 10 de febrero se celebró por primera vez
el desfile de Rosenmontag (lunes de rosas).

ARUBA
Es imposible olvidar el increíble canto a la vida que se
despliega bajo el sol de esta isla caribeña, que celebra
su carnaval desde hace cuarenta años, reflejando el espíritu
y la tradición de su pueblo. Los visitantes son bienvenidos
a participar del festejo, ya que se trata de una celebración
familiar y tranquila. El desfile es una ventana que invita a observar
la vida diaria de Aruba, sus costumbres e historia, reflejada en
las letras de las canciones, en los disfraces y en la alegría
de los participantes. La elección de la reina, el desfile
de máscaras y las diferentes paradas forman parte de una
celebración que culmina en Oranjestad con todos los arubianos
en la calle bailando al ritmo desenfrenado del jump-up.

BOLIVIA
El Carnaval de Oruro
El carnaval orureño es uno de los más espectaculares
del continente sudamericano. Durante una semana, los habitantes
de esta ciudad del altiplano sur de Bolivia salen a la calle ataviados
con sofisticados trajes para homenajear a la virgen de Candelaria.
Esta original festividad se manifiesta de una forma muy especial:
La Diablada (danza de los demonios), que se ha convertido en la
gran celebración anual de Bolivia. Se trata de una recreación
del triunfo del bien sobre el mal, pero no se puede reducir a eso,
ya que el festival está muy relacionado con los mitos y tradiciones
tanto cristianas como indias. El origen de este carnaval procede
de una antigua leyenda según la cual la Virgen de la Candelaria
atendió en sus últimos momentos a un ladrón
malherido en una mina que hay en la parte baja del cerro Pié
del Gallo. Cuando los mineros encontraron el cadáver del
bandido tenía una imagen de la virgen sobre su cabeza; hoy,
la mina es conocida como el Socavón de la Virgen. Por entonces,
los trabajadores mineros sólo tenían un día
de descanso al año y lo hicieron coincidir con la Fiesta
de la Virgen para bailar en devoción a ella y desahogar sus
penas, así nació el carnaval de Oruro. El diseño
y creación de los trajes de la Diablada se ha convertido
en un arte en Oruro. Existen numerosos clubes de Diablada formados
por grupos de entre 40 y 300 miembros de todo nivel de la sociedad
orureña, patrocinados por empresarios locales, ya que los
trajes pueden costar varios cientos de dólares cada uno.
Los ensayos de estos bailes diabólicos comienzan el primer
domingo de noviembre, varios meses antes de la llegada del carnaval.
Desde estas fechas hasta dos semanas antes del carnaval se celebran
los sábados y domingos una serie de reuniones frente a la
cueva de la virgen que van preparando el ambiente para la diablada.
Un domingo antes del Carnaval, todas las sociedades folklóricas
asisten al Segundo Convite a la Virgen, que en realidad es el saludo
oficial de los danzarines y cofradías cuando todos los preparativos
ya han sido concluidos. Este día, los bailarines ensayan
la Entrada del Carnaval por la ruta establecida ante la expectativa
general y la llegada a Oruro de los primeros turistas y visitantes.
El Jueves de Comadres (ultimo jueves antes de la Entrada) y el viernes,
se hacen las tradicionales challas de los parajes mineros, fábricas,
centros de trabajo, mercados, oficinas y locales escolares.. Esta
ceremonia ritual de contenido ancestral en la que se invoca a Pachamama
(madre tierra), es completada con comidas y bebidas de toda índole,
además de alegres sones de música nacional. El viernes
por la noche se desarrolla una Gran Verbena Popular en el mercado
Campero y a todo lo largo de la nueva Avenida del Folklore (antiguamente
conocida como avenida 6 de Agosto). En la verbena participan las
bandas de música que acompañarán al día
siguiente a los conjuntos en la Entrada y otros grupos musicales
y organizaciones juveniles. El carnaval propiamente dicho comienza
el primer sábado antes del miércoles de Ceniza, con
la gloriosa Entrada, un desfile de apertura encabezado por el personaje
del Arcángel Miguel, ataviado con un impresionante traje
lleno de brillo y color. Tras él, desfilan bailando los famosos
demonios y gran cantidad de osos y cóndores. El diablo supremo,
Lucifer, lleva el traje más extravagante. Fielmente, a su
lado desfilan otros dos diablos, entre los que destaca Supay, el
dios andino del mal, que habita las colinas y los pozos de las minas.
La procesión va seguida de vehículos adornados con
joyas y monedas, en conmemoración de los ritos Achura, en
los que los Incas ofrecen sus tesoros a Inti (el sol), en el festival
de Inti Raymi. Durante la procesión, los mineros ofrecen
el metal de más calidad del año a El Tío, el
personaje maligno que es propietario de todos los minerales y metales
preciosos. La comitiva va seguida por los Incas y gran número
de conquistadores, incluyendo a Francisco Pizarro y Diego de Almagro.
Cuando el Arcángel y los demoníacos bailarines llegan
al estadio de fútbol, una serie de bailes ponen en escena
la última batalla entre el bien y el mal. Cuando es evidente
que el bien ha salido triunfante, los bailarines se retiran al Santuario
de la Virgen del Socavón, donde se promulga que el bien ha
prevalecido.

BRASIL
Carnaval y Brasil son dos palabras inseparables. Es casi imposible
oír o pronunciar una sin que la otra nos venga a la memoria.
Pero existe la idea, equivocada, de que los carnavales brasileños
se restringen a Río de Janeiro, ignorando que las carnestolendas,
en este país, se extienden por los ocho millones y medio
de kilómetros cuadrados de su geografía y alcanzan,
con igual intensidad, a la totalidad de sus 160 millones de habitantes.
Nombramos algunas de ellas:
Salvador de Bahía
De todos los carnavales de Brasil, te recomendamos el de Salvador
de Bahía. Es el que gracias al sentimiento de los bahianos,
su oposición a la mercantilización del carnaval, ha
mantenido casi intacto su carácter. Además, el que
Bahía sea la ciudad musicalmente más avanzada e importante
de Brasil hace que estos seis días, donde no hay otra cosa
más que música y baile en las calles, sean la manifestación
más autentica del espíritu de los carnavales brasileños.
Los Blocos son las grandes atracciones del carnaval. Son mucho más
que simples grupos musicales para los bahianos, debido a la implicación
de los más importantes en la mejora de las condiciones sociales
y culturales de los más pobres. Hay dos tipos de grupos musicales:
-Los Blocos Afro, basados en grandes grupos de gente tocando tambores
acompañados por cantantes que van encima de camiones con
equipos de sonido. El primero fue Filhos de Gandhi (fundado en 1949),
sus 6000 miembros convertidos en un río de blanco y azul
(el color de su uniforme) entre el resto de participantes del carnaval
es algo que no debes perderte. Entre los Blocos Afro recientes los
más conocidos son Olodum, Muzenza, Malé Debalé
e Ilé Aiye, es todo un espectáculo cuando estos últimos
salen de su base en Ladeira du Curuzu en el distrito de Liberdade.
-Los tríos eléctricos son bandas de diez músicos
que van subidos en camiones equipados con sistemas de sonido que
destrozarían cualquier medidor de decibelios. Tocan canciones
influenciadas por los Blocos Afro y se mueven a paso de caracol
por las calles arrastrando a un montón de gente. Cada Bloco
Afro y trío eléctrico lleva su propio uniforme y su
personal de seguridad para que los miembros de los blocos puedan
bailar con tranquilidad. La ruta tradicional del carnaval es el
circuito Osmar, de Campo grande a Plaza da Sé. Los blocos
van por la Avenida 7 de Setembro y vuelven a Campo Grande por la
paralela Rua Carlos Gomes, En Campo Grande hay representaciones
durante todos los días, los tickets de día están
disponibles la semana anterior al carnaval (consultar a Bahiatursa
para saber donde se venden los tickets). A los blocos se les juzga
según su actuación aquí por lo que dan lo máximo
a su paso por Campo Grande. Eso sí, no hay sombra y el sol
suele pegar con fuerza así que llevad un gorro y agua. El
otro circuito importante es el circuito Dodô, que va desde
Barra hasta Ondina. Se la conoce como la ruta alternativa ya que
en los últimos años la masificación que seda
en el recorrido por la avenida ha llevado a éste a muchos
espectadores y a blocos como el Timbalada, el grupo formado por
el conocido Carlinhos Brown.
Río de Janeiro
El carnaval de Río es distinto de todos, es tan espectacular,
que se cotiza como los grandes espectáculos: se venden entradas
para ver los desfiles y las rúas, se venden a las televisiones
los derechos de transmisión como si se tratara de grandes
partidos de fútbol o de Juegos Olímpicos. La grandiosidad,
la belleza, el ritmo, la gracia, la sensualidad que de ellos emana,
bien lo valen. Cuentan los que conocen la historia, que estos carnavales
aún no han cumplido los 200 años. Pero al igual que
todos los carnavales que en el mundo son y han sido, traen su origen
de las grandes ceremonias romanas propias del mes de febrero, el
de las purificaciones. En sus primeros tiempos, los carnavales de
Brasil tenían el formato de batallas. No nos recuerdan las
antiguas lides entre Don Carnal y Doña Cuaresma, es decir
entre los carniceros y los pescateros, de los que aún quedan
vestigios, sino que nos retrotraen a los ritos lustrales que acompañaban
el Carnaval. Nada de escobas, como en Europa; se tiraban directamente
los trastos a la cabeza. Se trataba de vaciar la casa de trastos
viejos, y por lo visto la gracia estaba en darle a alguien con ellos.
Estas prácticas desataban no poca violencia, que acababa
en tragedia. Pero esta es una característica que acompaña
a muchos carnavales. Al fin y al cabo, en sus antiguos ancestros
romanos, griegos, egipcios, etc.,no se concebía la gran procesión
del Carrus Navale o su equivalente, sin el respectivo sacrificio.
Hoy también se paga este precio. La decoración de
la ciudad, las escuelas de samba, los ensayos, los concursos de
fantasías, la elección del Rey Momo, de la Reina,
de las Princesas, las espectaculares carrozas, las vestimentas y
las desnudeces acordes con el clima cálido de la tierra,
el movimiento y el ritmo, que lo llevan con la misma gracia y naturalidad
que los andares, la música, la luz, la increíble acumulación
de belleza, eso y más es el Carnaval de Río.
Recife y Olinda
Recife, la encantadora capital del Estado de Pernambuco, está
situada a 839 kilómetros al norte de Salvador de Bahía
y sus carnavales son un verdadero muestrario de todos los festejos
momescos del nordeste. La playa de Boa Viagem es el espacio de los
tríos eléctricos; el centro de la ciudad, el lugar
reservado para las orquestas y bailarines de frevo, una típica
danza que recuerda la de los cosacos y en la que se utiliza, para
guardar el equilibrio, una pequeña sombrilla colorida; el
céntrico barrio de San José, a su vez, acoge en sus
calles 240 agrupaciones que disputan premios y campeonatos. El Carnaval
recifense llega al auge, la noche del sábado y la madrugada
del domingo, con el desfile por la avenida que circunda la playa
de Boa Viagem del tradicional club de máscaras Gallo de la
Madrugada, que arrastra a más de un millón de personas,
bailando sin parar. Lo más curioso del carnaval de Recife
es que, a pesar de su increíble animación, aún
le sobran fuerzas para servir de apoyo a uno de los más famosos
carnavales del mundo, el de Olinda, una pequeña población
a seis kilómetros de la capital pernambucana, considerada
por la Unesco Patrimonio histórico y artístico de
la Humanidad, por la riqueza de su arquitectura colonial y por los
tesoros de sus iglesias. Las laderas de las siete montañas
que componen su geografía, todo el año tranquilas
y reposadas, estallan en un incontenible frenesí carnavalero,
con miles de personas siguiendo por las calles, cantando y bailando,
al Hombre de la medianoche y a la Mujer del día, quienes,
juntos con sus respectivos séquitos, reviven las mejores
tradiciones ibéricas de las fiestas de gigantes y cabezudos.

COLOMBIA
Las fiestas de carnaval en Colombia son de origen europeo, fueron
introducidas por los españoles y portugueses. Las de
Barranquilla tienen antecedentes próximos en la celebración
que se efectuaba en Cartagena de Indias, en época de la Colonia,
como fiesta de esclavos. El festival más vistoso y de colorido
es sin duda el de Barranquilla. No obstante, documentos históricos
indican que en el siglo XVIII ya existían festividades llamadas
carnaval y días de carne no solamente en la ciudad de Cartagena
y en la villa de Mompox, sino en poblaciones como Magangué
y otros lugares a lo largo del río Magdalena en el tramo
de llanura Caribe. Los documentos permiten señalar la existencia
temprana de un área carnestoléndica y también
las líneas de su evolución en Colombia, que en Barranquilla
muestran la confluencia de tradiciones de origen europeo, africano
e indígena. Aunque el Carnaval urbano en Barranquilla comenzó
oficialmente en 1876, había celebraciones desde años
antes y desde ese entonces debieron de reflejar los patrones de
emigración de áreas rurales, jalonados por las oportunidades
de la urbe en formación. Puede hablarse entonces de rutas
del Carnaval rural que arrancaron de diversos lugares en el área
hacia poblados más grandes o urbes. Es el caso de las danzas
de negros, de las de indios y de algunas danzas de fauna componentes
del actual carnaval barranquillero que siguen teniendo vigencia
en sitios rurales. Pero de la misma manera hay acontecimientos,
danzas y disfraces característicos de un lugar o de una región
que no han quedado plasmados en el carnaval de Barranquilla, pese
a que en uno u otro momento hubieran recorrido la ruta geográfica
que lleva la tradición a la ciudad. Hay, también por
febrero, otro de mucho calado, trascendencia y antigüedad:
el de blancos y negros en la ciudad de Pasto, capital del departamento
de Nariño. La ciudad está situada al pie del volcán
Galeras, en el suroeste colombiano y cerca a la frontera con Ecuador.
A sus habitantes (pastenses o pastusos, más conocidos por
este último gentilicio), se les atribuyen los chistes similares
a los de Lepe. Pero también se lo toman a guasa y no se enfurecen.
FRANCIA
Niza
Después de ser una de las fiestas de comparsas y mascaradas
más antiguas de Europa (la tradición se remonta al
1294), el carnaval de Niza renace a finales del siglo XIX, e ingresa
en el nuevo milenio con más fuerza que nunca. La edición
del 2005 es la número 121 de esta nueva época. Del
2 al 13 de febrero la ciudad se engalana con desfiles plenos de
luces, carrozas, batallas de flores, espectáculos y conciertos.
La fiesta se cierra con el desfile floral del miércoles pero
la fiesta principal se vivirá la noche antes, el martes de
carnaval con hogueras y fuegos artificiales que iluminarán
toda la bahía.

ITALIA
Venecia
Es difícil hacer referencia a los carnavales europeos sin,
inmediatamente, pensar en el de Venecia. Venecia es el carnaval,
lo que no significa ni mucho menos que si no has visto el de Venecia
no hayas visto ningún otro. Es el carnaval e indiscutible
protagonista por tradición, por evocación y por la
sencilla razón de que Venecia en sí es ya una ciudad
enmascarada, misteriosa y mágica, en la que en lugar de moverte
por un decorado lo vives. Si bien es cierto que para muchos las
hordas de turistas han restado autenticidad al evento, es importante
tener en cuenta que acudir al carnaval veneciano significa saberlo
descubrir. No se puede ir a Venecia pensando en los carnavales de
Cádiz o de Brasil, porque entonces la decepción está
asegurada; el carnaval de Venecia tiene personalidad propia y magia
propia y va más allá de la turística imagen
de la nariguda máscara del doctor de la peste que abarrota
los talleres de la ciudad. Antaño el carnaval ya constituía
una de las fiestas populares más apreciadas por los ciudadanos.
Ya en el siglo XI, cuando Venecia era una potencia temida y triunfaba
en el Mediterráneo, hay referencias a su existencia pero
no fue hasta doscientos años más tarde cuando se declaró
festividad pública. Celebrar el carnaval, suponía
además, una especie de cantar de gesta, pues en él
se utilizaban acontecimientos históricos como fuente de inspiración,
de forma que historia y realidad se mezclaban y confundían
formando parte del ingrediente festivo. Sucedió así
con la victoria de la Serenissima sobre los turcos, que fueron derrotados
en 1571 en la batalla de Lepanto y que sirvió de motivo para
volverla a festejar en los carnavales del año sucesivo. Pero
es, indudablemente, en el siglo XVIII cuando el carnaval de Venecia
logra su máximo apogeo. A él acudían aristócratas
provenientes de lugares diversos y no era raro que los príncipes
y nobles europeos se escaparan a divertirse y disfrutar de la riquísima
estación lírica programada durante las fechas. El
esplendor y éxito del carnaval se hundió con la decadencia
de la ciudad; con su pérdida de poder también se perdió
la fuerza de la vida intensa y exagerada de sus ciudadanos y hasta
hace tan sólo veinte años no se había recuperado
su tradición carnavalesca. Ahora, muchos venecianos se sienten
abrumados por la invasión turística y se marchan fuera
durante esta temporada, pero muchos otros se quedan e incorporan
al ambiente callejero y musical, siendo partícipes de la
fiesta y contribuyendo con sus disfraces al espectáculo visual
y extravagante en las tardes de Piazza San Marco. Viareggio
El carnaval de Viareggio es uno de los más espectaculares
de Italia, poco conocido en España, sin embargo las increíbles
esculturas y carrozas que participan en él le han ganado
una inmensa popularidad fuera de Italia. Desde hace ya meses la
gente de Viareggio se ha afanado preparando en grandes naves las
gigantescas esculturas de papel mache que son el orgullo de estos
artesanos. Estas figuras satirizan a políticos y personajes
públicos, al estilo de los ninots de las fallas. Su construcción
es laboriosa pero conseguir que se mantengan en pie sobre las carrozas
lo es aún más. En días determinados las carrozas
desfilan por todo Viareggio compitiendo por conseguir el premio
a la mejor carroza. Cada una de ellas transporta a unas doscientas
personas, todas ellas disfrazadas de acuerdo con el tema de su carroza
y a una gran figura dentro de la cual otras personas consiguen que
esta se mueva. Por medio de un sistema de palancas y contrapesos
las figuras mueven los brazos y la cabeza para saludar a los espectadores
de estos desfiles. Cada uno de estos desfiles, al finalizar da paso
a una celebración gastronómica y a una masiva demostración
de fuegos artificiales que corre por cuenta del ayuntamiento. El
carnaval es una licencia para gastar bromas, pasarlo bien y degustar
unos fritelle o unos chacchiere, los dulces típicos de este
momento del año.

CUBA
La Habana
En la capital cubana se vive el epicentro de las celebraciones del
Rey Momo. Palcos y gradas se ubican a lo largo de la Avenida del
Malecón, sitio donde se realiza la mayoría de los
festejos que se llevan a cabo durante todo febrero. La celebración
se inicia con el tradicional desfile de carrozas, donde bellas lugareñas
siguen el ritmo desenfrenado de los compases que ejecuta la propia
orquesta. Un sinfín de luces de colores y serpentinas le
agrega el toque mágico a la fiesta que se completa con comparsas
organizadas por cada barrio de la ciudad que danzan melodías
afrocubanas. Cuando culmina el desfile, comienza la verdadera celebración:
el público abandona las gradas para pasar a ser protagonista
del baile callejero, que no cesa hasta bien entrada la madrugada.

MARTINICA
En esta isla caribeña, ex colonia francesa, donde las medialunas
y las baguettes son tan comunes como las bananas y los ananás,
el festejo del rey Momo dura seis semanas. Durante ese lapso, que
se inicia los primeros días de febrero, predominan los concursos
musicales, competencias de belleza femenina y las populares zouks
(noches de rebeldía y locura). Fueron las últimas
cuatro noches las que llevaron al escritor Truman Capote a comparar
el carnaval de Martinica con una explosión en una fábrica
de juegos artificiales. El carnaval de la isla es la expresión
de un arte salvaje y alocado llevado a las calles. Todo lo que se
debe hacer es salir, disfrazarse y unirse al clima reinante. El
último lunes de festejo es un día de parodia, con
hombres que se transforman en mujer y viceversa. El martes, llamado
Mardi Gras o Día del Diablo, todos se visten de rojo y las
calles están llenas de tenebrosas máscaras diabólicas.
El miércoles, la consigna es estar de blanco y negro para
la celebración del funeral del Rey del Carnaval: Vaval. Así
se da por concluido el festejo que devuelve la acostumbrada tranquilidad
a la isla.

MÉXICO
A lo largo y ancho del territorio nacional existen diversas expresiones
del carnaval: las hay desde las que se distinguen por sus bailes
nocturnos y libaciones dionisiacas asistidas por venus macroscópicas
de enormes posaderas y hombres vestidos de mujeres, muchos de ellos
homosexuales, hasta aquellas cuya significación es cosmogónica
y religiosa y donde es riguroso el ayuno y la abstinencia sexual.
En la mayoría de las ocasiones se desconoce el sentido de
las actividades y ritos que se repiten en el desarrollo de los carnavales,
ya que estos son asumidos como una temporada de caos donde se permite
que los individuos, los grupos sociales y culturales rompan con
las reglas establecidas, referidas tanto a la política y
la sexualidad como a la comida y la bebida. En este mar de ritmos
y colores, en la crónica del baile y la mojiganga; del desfile
y la feria; de la misa, la procesión y los rezos, de los
cohetes y castillos, y de los carros alegóricos y las comparsas,
se aprecia claramente la mezcla de lo religioso con lo profano,
de lo antiguo con lo moderno, de las buenas costumbres con la vulgaridad
y lo obsceno, y las razas y clases sociales entremezcladas con toda
irreverencia y desparpajo.
Mazatlán
Cada año, la ciudad se prepara para disfrutar de su máximo
evento, considerado uno de los mejores a nivel mundial. Es que el
Carnaval de Mazatlán resulta único por varios motivos.
En él se conjuga la expresión de sus artistas con
la belleza de sus reinas, la diversión y el esplendor los
espectáculos con la inteligencia y el refinamiento del arte
y la cultura. Esta particular combinación se encuentra también
en el contraste citadino, en el que conviven la nostalgia decimonónica
del Centro Histórico y la vida que transcurre en torno a
las playas. Y quizás sea un poco por eso de que los mazatlecos
están ³tantito más abajo² del Trópico
de Cáncer, que son conocidos por su buen humor y hospitalidad.
Precisamente, la calidez de este pueblo -gustoso por compartirla-
y el entusiasmo de los visitantes, fueron la inspiración
que dio lugar al tema convocante de este Carnaval, un Carnaval hecho
al calor de la gente.
Mérida
Visitar Mérida durante Carnaval es una oportunidad maravillosa
de ver la calidez y espíritu festivo de los locales. A lo
largo del desfile usted encontrará puestos que venden comida,
refrescos y bebidas y juegos junto con las emisoras de radio y televisión
locales presentando conciertos con invitados locales, nacionales
o extranjeros. Los asientos en el Centro Histórico están
a la venta o a la renta y las gradas en Paseo de Montejo son gratis.
El Carnaval pertenece a una parte de las actividades religiosas
que preceden al tiempo de Pascua. La celebración tiene lugar
la semana anterior al Miércoles de Ceniza (comienzo de la
Cuaresma), de este modo todos se "sueltan el pelo" antes
de ponerse serios y comenzar el tiempo de guardar. Cada día
de Carnaval tiene un tema diferente, haciéndolo muy variado.
Todos se disfrazan de colores vivos y variados excepto la noche
de Lunes cuando se porta el traje típico yucateco: el huipil
o terno las damas y la guayabera o filipina blanca los caballeros.
El derrotero que sigue el desfile es el mismo cada día, excepto
el día que desfilan los niños, que siguen una ruta
más corta.

USA
Nueva Orleans
En Nueva Orleáns la gente se imbuye de espíritu pagano
y toma las calles vestidos con vaporosos y coloridos vestidos. Para
muchos esta fiesta en la que la extravagancia y el abandono se llevan
a su más delirante extremo es la mejor de todas las que celebran
el carnaval. El Mardi Grass es una fiesta que dura todo el día
en el mejor estilo de Nueva Orleáns. Durante el Día
Zulu y Rex, los reyes del carnaval, lideran los dos desfiles principales.
Temprano por la mañana ya hay un montón de gente en
St. Charles Ave esperando que salga la procesión de Zulu,
que se verá inmediatamente continuada por la de Rex. Como
decíamos al principio esta fiesta dura todo el día.
Si decides participar, necesitas algún tipo de disfraz y
si por participar entiendes algo más que apiñarte
con los turistas borrachos de Bourbon St., depende de tí
hacer amistad con alguno de los locales para que te enseñen
el aspecto más salvaje y divertido de esta fiesta que siempre
tiene lugar en las celebraciones que organizan las comunidades de
allí y a las que sólo tendrás acceso si te
lleva tu nuevo amigo. Si lo consigues nunca olvidarás este
Mardi Grass. PERÚ
Una de las Tradiciones más populares y alegres de Perú
son los Carnavales. Esta costumbre, probablemente heredada de Europa
se entremezcla con las vivencias del mundo andino, con las tradiciones
de la costa y de la selva. El carnaval es una fiesta mágica
en la cual lo natural y sobrenatural se unen, lo religioso, lo terrenal
y lo cósmico y en cada uno de sus pueblos adquiere diferente
expresión y color.

CANADA
Québec
El carnaval es el acontecimiento más destacado del invierno
en la ciudad canadiense. Medio millón de visitantes se unen
a los habitantes de la metrópoli durante las dos últimas
semanas de febrero para celebrar el acontecimiento con bailes de
disfraces, concursos de esculturas de hielo, carreras de trineos
tirados por perros, regatas de canoas sobre el río St. Lawrence,
cabalgatas competiciones deportivas y desfiles.

REPÚBLICA DOMINICANA
El Carnaval Dominicano es una de las tradiciones más coloridas
y celebraciones más alegres de la República Dominicana.
En el mismo participa todo el pueblo, que se lanza a las calles
a disfrutar, compartir y celebrar con alegría. En la celebración
del Carnaval Dominicano se aprecia, en particular en los atuendos
y disfraces, una mezcla muy variada por regiones de elementos y
tradiciones africanas traídas por los esclavos transportados
al Nuevo Mundo y las costumbres y ropajes europeos de sus amos y
colonizadores. Se confunden en las festividades los diablos cojuelos,
con sus trajes de capa cubiertos de espejos, cascabeles y cencerros,
que ridiculizan a los señores medievales, con los platanuses
y otros disfraces netamente africanos, así como un sin número
de manifestaciones de la creatividad popular. El Carnaval es la
fiesta popular de mayor tradición de República Dominicana.
Se produce desde la colonia, en víspera de la cuaresma cristiana,
cuando los habitantes de Santo Domingo se disfrazaban como un remedo
de las carnestolendas europeas. Si desde el siglo XVI «hubo
máscaras en la ciudad de Santo Domingo», lo cierto
es que la tradición colonial creció con las gestas
republicanas del 27 febrero de 1844 y del 16 agosto de 1865, al
punto de que casi desde entonces los carnavales se celebran en estas
fechas, no importa si se encuentran fuera de las carnestolendas
y por lo común ya dentro de la propia cuaresma, por lo menos
la primera. En los últimos años, y en particular a
partir de 1997, las autoridades gubernamentales han buscado separar
la celebración de las fiestas patrias de la celebración
del principal Carnaval Dominicano, para no restar solemnidad a la
celebración de la Independencia Nacional el día 27
de febrero. Como resultado, la segunda mitad de febrero presenta
una intensa agenda de actividades separadas en conmemoración
de la lucha patriótica de los héroes de la Independencia
Nacional y alrededor del carnaval fiestas populares, conciertos
multitudinarios, desfiles de comparsas, así como los tradicionales
carnavales cada domingo del mes. Algunos disfraces y personajes:
Los Diablos Cojuelos
Los Diablos Cojuelos andan sueltos por las calles atemorizando a
la población y azotando las personas con sus vejigas y fuetes
o látigos. El Diablo Cojuelo era un demonio travieso y juguetón
que colmó la paciencia del mismo diablo y éste lo
arrojó a la tierra, lastimándose una pierna al caer,
quedando cojo o "cojuelo". Su disfraz ridiculiza el de
caballeros medievales con capa y pantalones anchos de colores vivos
y máscara representando un animal o rostro horrible y espantoso.
Se me Muere Rebeca
Representa a una madre desesperada que quiere llevar a su hija que
se encuentra gravemente enferma. Va gritando todo el camino, de
pronto se para, enseña a la hija (en representación
una muñeca), mientras un coro le va respondiendo. Se para
en los colmados pide golosinas para la hija enferma, pero realmente
las reparte entre los niños, que la siguen con insistencia.
Califé
Es un poeta criticón, que en versos, va criticando en forma
jocosa a todos los personajes de la vida política, social
y cultural; es seguido por un coro y esta vestido de frac negro,
camisa blanca y un gran sombrero negro.
Los Africanos
Personajes pintados de negro, con carbón y aceite quemado
de carro, van grupos de hombres y mujeres, imitando a negros esclavos,
bailando por las calles como parte del carnaval.
Los Indios
También salen comparsas de niños y niñas, así
como de personas adultas, imitando a los antiguos habitantes de
la isla, con plumas arcos y lanzas, con todo el cuerpo pinto, llamándolos
"Indios". De una de esta comparsas se originó una
representación teatral con un drama, que expresa la relación
de los españoles con los indigenas, que constituye la muestra
mas importante del teatro del carnaval. La comparsa con más
tradición que aún representa este drama se llama "La
comparsa de San Carlos", localizada en un popular barrio de
Santo Domingo.La Muerte
Es la representación de una calavera, con todo y mascara,
en la ciudad de Santo Domingo, acompañaba tradicionalmente
a los Diablos y recibe tradicionalmente el nombre de "La muerte
en Jeep".
Nicolás Den Denes
Nicolas Den Denes un oso, que a pesar que va amarrado a una cadena
que manipula un hombre, que representa a un domador, va bailando
y haciendo reir a los niños y niñas que asisten al
carnaval en Santiago.
Los monos de Simonico
Son tradicionalmente "Los monos de Somonico". Consiste
en una comparsa disfrazados de estos animales con un traje
hecho en flecos. Son oriundos de Villa Duarte, un sector popular
de Santo Domingo.
Los Pirulíes
Son niños disfrazados de"indios" con una falda
hecha con flecos de coco, que van bailando en las calles de Cabral
Baraona.
Los Alí Babá
Son comparsas con motivaciones orientales, cuya característica
principal es una sincronizada coreografía , van bailando
con todo el cuerpo al ritmo básico que le dan los redoblantes
y bombos dentro de una marcada influencia de los "Cocolos"
de San Pedro de Macorís a nivel musical y las aportaciones
en la danza correspondiente a Luis Alberto Torres Chacón.
Los Platanuses
Son unos personajes de carnaval de Cotuí que se cubren el
cuerpo con hojas secas de plátano y se cubren la cara con
una mascara de Higuero pintado en diferentes colores.
Las Marimantas
En Yerba Buena, una comunidad rural a cinco Kilometros de Hato Mayor,
salen las marimantas, personajes carnavalescos cuyo cuerpo está
cubierto de ramas verdes de árboles, con una máscara
de cuero de vaca, cubierta la cabeza con un caparazón que
le sirve de guarida al comején.
El Doctor
Pintados de carbón y varios colores, con unos espejuelos
de cáscara de naranja con alambres y con un maletín,
va queriendo el Doctor curar a todo el mundo, especialmente a las
mujeres.
Los Trasvestis
Es uno de los personajes más comunes, pícaros y alegres
que tiene el carnaval, donde los hombres se visten de mujer y van
divirtiendo a todos los asistentes al carnaval.
El Papelón
Al grito de "A que no me quemas el Papelón!", un
hombre disfrazado de mujer va provocando con su trasero, mientras
otro personaje trata de quemárselos, haciéndolo con
extraordinaria gracia que todo el mundo provoca risa.
Los Galleros
Dos campesinos, con sus gallos en mano, deciden jugar gallos en
plena vía pública y cuando están
en medio de la pelea llega un policía, desbarata el juego
e intenta llevárselos presos. Se produce un dialogo lleno
de sátira, lo que se convierte en una divertida muestra de
teatro carnavalesco.

TRINIDAD
La celebración de carnaval en esta isla del Caribe, legado
de los franceses en el 1700, se realiza durante más de una
semana en el mes de febrero. Se llevan a cabo shows musicales acompañados
de competencias nacionales de música, disfraces, y la elección
del rey y la reina del desfile. Son días de danza y el ritmo
de la música coincide con los latidos del corazón,
la melodía de la música no se escucha, se siente.
Los disfraces incluyen desde plumas de colores hasta barro y aceite.
Una loca alegría se adueña y transforma a todos los
participantes que bailan hasta el amanecer e intercambian sus ropas
cubiertas de coloridas pinturas. Las carrozas no desfilan con rumbo
fijo sino que se dispersan por toda la ciudad. No hay diferencia
entre público y comparsas, en Trinidad todos bailan y festejan
hasta la llegada del amanecer.

CARNAVALES EN ESPAÑA
Cádiz
Cádiz es quizá de los carnavales españoles
el que tiene una imagen más jocosa y divertida. Frente a
la espectacularidad de otros carnavales, la ironía y en algunos
casos mordacidad de las chirigotas gaditanas es un punto a su favor.
Además no faltan otros espectáculos para que la fiesta
esos días en Cádiz sea completa. Los orígenes
de este carnaval son bastante curiosos, ya que se remontan al siglo
XVI cuando Cádiz era uno de los puertos más importantes
del Imperio español y a esta ciudad llegaban influencias
de todas partes del mundo. En concreto de Venecia, ciudad con la
que compartía muchos lazos comerciales, se copiaron algunas
de las tradiciones que han evolucionado y han terminado con convertir
al Carnaval de Cádiz en uno de los que más personalidad
tienen. La ciudad entera se vuelca con el carnaval, especialmente
el jueves santo, y si nunca has estado en esta ciudad es una ocasión
muy especial para conocerla, disfrutar del ingenio de sus chirigotas
y de todo lo que los gaditanos tienen que ofrecer. Si ya conoces
la ciudad no hará falta mucho para convencerte de lo acertado
de una escapadita esos días a tierras andaluzas...
Antecedentes del carnaval de Cádiz
Aunque posiblemente hubiera celebraciones carnavalescas posteriores,
las referencias documentales que conocemos nos conducen a creer
que los precedentes del Carnaval gaditano se remontan a la segunda
mitad del siglo XV, época de la llegada de los comerciantes
ligures que se desplazaron hacia Occidente tras la caída
de Constantinopla en manos de los turcos. Consecuencia de ello,
en la Bahía de Cádiz se fue formando una importante
colonia de genoveses, principalmente, que junto a la actividad económica,
trajeron sus tradiciones y costumbres. La fiesta debió cobrar
fuerza en el siglo XVI, y a finales de dicho siglo encontramos testimonios
concretos alusivos, siquiera indirectamente, a la fiesta de Carnestolendas;
y, en la primera mitad del siglo XVII, podemos leer documentos que
muestran un fuerte arraigo del Carnaval gaditano, tanto, que obligaba
a la iglesia a "dispensar" a sus feligreses en los días
de Carnaval, o a suspender los trabajos de reparación de
los barcos en las atarazanas de Cádiz. De estos documentos
se puede concluir que el dominio de don Carnal -pese a las prohibiciones
que se multiplicaron desde comienzos del siglo XVI- era abosulto
en Cádiz durante su reinado temporal, cada año, en
los tres días previos al Miércoles de Ceniza. Ya en
el siglo XVIII las referencias documentales son relativamente frecuentes,
ya sea en forma de bandos tratando de prohibir las fiestas, ya en
los cuentos del Ayuntamiento gaditano que recibía buenos
dividendos por la cesión del Teatro Principal para los bailes
de máscaras. También en los primeros periódicos
gaditanos encontramos referencias al Carnaval, como ocurre con "Gaceta
de Cádiz", que en febrero de 1763 daba noticia de los
preparativos de las fiestas. Pese a reiterados intentos de supresión,
el Carnaval terminó triunfando -ni tan siquiera durante el
asedio del ejército de Napoleón se llegaron a suspender
las fiestas de Carnaval en Cádiz- y en la segunda mitad del
siglo XIX el Ayuntamiento acabó asumiendo la fiesta como
propia de la ciudad, incluyéndola en su programa festivo
y en sus presupuestos.
CANARIAS
Tenerife
Decir carnaval, suena también a Tenerife, ya que en esta
isla está profundamente enraizado el sentir carnavalero.
Se remonta a muy atrás la celebración de estos festejos,
y las máscaras más bien ³zarrapastrosas²
eran las que mejor expresaban de cara afuera el alma del carnaval.
No obstante, hoy en día el carnaval tinerfeño es más
conocido por la vistosidad de sus desfiles, sus carrozas, y sus
reinas. Es realmente espectacular este carnaval en el que sus desfiles
de elegantes disfraces lucen con cada uno de los personajes que
crecen y viven en estos días para dar esplendor a la fiesta.
Miles de visitantes acuden cada año a disfrutar en Tenerife
de unos días de juerga y transformismo. Después del
de Río, posiblemente sea este uno de los carnavales más
vistosos del mundo, y también de los más elegantes
y espectaculares.
Antecedentes del carnaval de Santa Cruz de Tenerife
Fueron los conquistadores de las Islas quienes, llegados a Tenerife
a mediados del s.XV, trajeron tradiciones ligadas con las fiestas
del Carnaval, que se celebraban también en todos los dominios
de la Corona. Sin embargo, consta que las familias pudientes de
la isla, según testimonio de escritores y viajeros de la
época, acostumbraban en el s.XVIII, a celebrar bailes y fiestas
a los que invitaban a viajeros distinguidos. La plebe también
celebraba los carnavales, aunque las autoridades civiles y eclesiásticas
no aprobaban estas diversiones, por lo que se prohibían los
bailes y bromas de las máscaras en las vías públicas.
Los antecedentes de las máscaras del Carnaval eran las denominadas
tapadas de Santa Cruz, quienes iban a la fiesta de la Calle del
Pilar con sus rostros cubiertos. Tras la caída de la Segunda
República y el comienzo de la Guerra Civil española
(1936-1939), se veta el Carnaval hasta la década de los setenta.
A partir de 1945, los tinerfeños comienzan a celebrar el
Carnaval de forma clandestina en sus casas, aunque tanto las autoridades
civiles como el Clero siguen prohibiendo su celebración.
En 1965 se acordó solicitar que las Fiestas de Invierno,
como antes se denominaba a los carnavales, fuesen declaradas de
interés turístico, por lo que dos años más
tarde, en 1967, el Carnaval se convirtió en Fiesta de Interés
Turístico Nacional. Anteriormente, ya había habido
intentos de dar una mayor relevancia a la fiesta chicharrera por
excelencia, y se declaró que el miércoles de Carnaval
se denominase Día del Turista. El nombre de Fiestas de Invierno
se mantuvo hasta 1976, año en que, de nuevo, y ya sin las
censuras que caracterizaron la dictadura franquista, adoptaron la
denominación de Carnaval. No obstante, fue el 18 de enero
de 1980 cuando el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife alcanzó
su más alto reconocimiento, al ser declarado Fiesta de Interés
Turístico Internacional por la Secretaría de Estado
para el Turismo. En la actualidad, los diferentes grupos del Carnaval
han paseado el nombre de la isla de Tenerife, tanto por la geografía
española como por diversas partes del mundo, convirtiéndose
así en el segundo más popular y conocido internacionalmente,
después de los que se celebran en Río de Janeiro (Brasil).
Gran Canaria
Los carnavales son la fiesta más multitudinaria de la Isla
y la que concita la atención de todos los grancanarios. Miles
de personas se preparan todo el año con un solo fin: la diversión.
Y por ello, sus murgas, comparsas, rondallas y talleres de costura
especializados cuentan con sedes permanentes donde idean y ensayan
sus animaciones con doce meses de antelación. Casi cualquier
punto de Gran Canaria tiene sus carnavales, aunque los más
singulares son los de Las Palmas de Gran Canaria, Maspalomas, Agüimes,
Agaete y Telde, cada uno de ellos con un sabor propio y gran poder
de convocatoria y en los que la diversión a lo largo de dos
semanas está asegurada. Hay quien desde finales de enero,
fecha de comienzo de las carnestolendas, encadena esta fiesta de
un municipio con otro, pues si algo marca esta celebración
es la máxima de "hasta que el cuerpo aguante".
En esta fiesta la imaginación no tiene límites pues
cualquier personaje o hecho vale como pretexto para desarrollar
un disfraz y cambiar de identidad. El Carnaval grancanario es un
carnaval en la calle, en las que se congregan varios cientos de
miles personas a un mismo tiempo disfrazadas con los más
variados trajes y bailando sones latinos en un ambiente donde es
imposible no contagiarse de la diversión y que se conocen
como "mogollones". Pero además de fiesta popular,
los distintos carnavales de los municipios son espectáculo,
aunque son los de Las Palmas de Gran Canaria y San Bartolomé
de Tirajana los que cuentan con un programa de actividades más
amplio. Estas fiestas se abren con un pregón lleno de jocosidades
e ironías, que dan paso a los concursos de murgas, comparsas
y agrupaciones musicales. Entre esto y el Entierro de la Sardina,
con los que desconsoladas "viudas disfrazadas" dicen adiós
cada año a los Carnavales, se realiza la Gala de Elección
de la Reina, referencia obligada dentro de las fiestas capitalinas;
la Gala de Elección de la Reina Drag Queen, que cada año
ha ido superando las previsiones de participación, asistencia
y proyección internacional, y la Gran Cabalgata, entre otros
actos.

VARIOS
Carnaval en Tarragona
Tarragona situada en la zona sureste de Cataluña es uno lugares
de la Península Ibérica con más historia a
sus espaldas. Importantísimo enclave del Mediterraneo en
la época romana, ha sabido conservar hasta nuestros días
su cultura más ancestral. Los Carnavales de Tarragona son
buena prueba de ello, dado que sus orígenes los encontramos
en dicha era romana al descubrir los símbolos del Ninot y
la Ninota en celebraciones en honor a Saturno. También el
fuego, otro elemento imprescindible del Carnaval tarraconense, es
heredado de tiempos remotos. Miles de disfraces inundan Tarragona
desde el "dijous gras" (jueves ladeiro), anterior al domingo
de Carnaval, marcando así el inicio de tan esperadas fiestas
con las características "cocas de llaradons" (chicharrones).
El viernes hace su aparición la figura de mayor relevancia
en el Carnaval, se trata de el "Rei Carnestoltes". El
sábado tiene lugar la "rua", es una de las más
multitudinarias de Cataluña, tanto por el número de
espectadores como de participantes: comparsas, mascaradas fijas,
figuras zoomórficas, bandas de música y percusión,
sin olvidar los tradicionales elementos de fuego como el "ball
de diables", el "drac" (dragón), el bou (toro)
y la víbria (dragón femenino). Son días llenos
de luz, fuego y color, donde los asistentes dan rienda suelta a
su imaginación plasmando sus ideas el vistosísimos
y llamativos disfraces. El martes se celebra el duelo protocolario
de Carnestoltes por calles y plazas. También ese día
tiene lugar el velatorio popular, con el modernista Teatro Metropol
como escenario. Por último y como broche de oro a tan divertidos
Carnavales se procede a la espectacular quema del ninot de Carnestoltes
en medio de las carretillas del "ball de diables" y un
apoteósico despliege pirotécnico.
Carnaval del Toro en Ciudad Rodrigo, Salamanca
Tierra de renombradas ganaderías de reses bravas, donde el
toro esta ligado al devenir diario de muchas familias, encontramos
uno de los Carnavales más importantes y conocidos de la Península
Ibérica. El Carnaval del Toro, que así es como los
mirobrigenses denominan su fiesta grande, es el único del
mundo donde se unen la máscara y el toro. Encierros, desencierros,
capeas y corridas de toros son platos fuertes de esta significativa
celebración. Durante los Carnavales las corridas de toros
tienen lugar en la Plaza Mayor, donde se construye para la ocasión
una plaza rectangular que es desmontada al finalizar las fiestas.
Los encierros son uno de los espectáculos más vistosos
del Carnaval del toro, mozos y no tan mozos desafian a los atados
desde la avenida agustín de Foxá hasta la Plaza Mayor,
alertados en todo momento por las campanadas del reloj del Ayuntamiento.
Pero sin duda alguna, el evento más esperado es el Encierro
a Caballo: desde las dehesa vecinas, expertos caballistas y garrochistas
conducen a los toros bravos hasta la ciudad. Es impresionante ver
cabalgar a los jinetes junto a los toros bravos a través
del campo mirobrigense. Las capeas se celebran en la Plaza Mayor,
escenario donde los maletillas llegados de distintos lugares hacen
de las suyas buscando su oportunidad, otros simplemente buscan disfrutar
poniéndose delante del toro. Esa misma Plaza improvisada
acoge también las corridas de toros. Así pues el toro
es protagonista en todo momento de los Carnavales de Ciudad Rodrigo.
La guinda la pone el "toro del aguardiente", tiene lugar
el martes y durante la mañana un toro anda suelto entre el
Registro y la Plaza Mayor, para disfrute de los más madrugadores
o trasnochadores. La música acompaña la celebración
en todo momento, siendo muy famosas los pasacalles de la Rondalla
3 Columnas, quienes llevan animando los Carnavales con sus coplillas
más de 50 años. Sin duda el Carnaval del Toro será
un grato recuerdo para aquellos que tengan el placer de poder vivir
la fiesta insitu.
Máscaras en Alconchel
El Carnaval de esta localidad pacense es atípico en cuanto
a la fecha en la que se celebra, pues aunque comienza el domingo
de Carnaval con la lectura del pregón y el primero de los
desfiles, los eventos centrales de la fiesta tienen lugar en Cuaresma.
En los años de prohibición, durante la Guerra Civil,
fueron muchos los vecinos de Alconchel que fueron a la cárcel
por no resignarse a perder los Carnavales. El jueves, pasado ya
el miércoles de ceniza, tiene lugar el día de la máscara,
siendo algo individual e improvisado, donde la gente toma las calles.
De noche se concentran en la plaza para participar en el concurso.
El viernes es el día de la ³entrega², en la que
los participantes formando un corro se lanza cantaros de barro hasta
que rompen. El sábado hay desfiles, comparsas y demás
actos festivos, para ya de madrugada dejar paso al ³entierro
de la sardina², en donde se reparten sardinas asadas a todos
los asistentes acompañadas de sangría, constituyendo
un sabroso colofón de fiestas.
Las Botargas protagonizan el Carnaval de Almiruete
En este pueblo manchego el Carnaval desapareció en 1960 recuperándose
para disfrute de todos en 1985. Las botargas y las mascaritas son
los verdaderos protagonistas de los Carnavales de Almiruete (Guadalajara).
El sábado anterior a Carnaval se reúnen en secreto
botargas y mascaritas para preparar los atuendos que lucirán
durante los Carnavales, las máscaras de las botargas tienen
aspecto fiero frente a la dulzura de las mascaritas. Llegada la
fiesta las botargas ataviadas con polainas, cencerros, mantones,
sombreros de diverso colorido atraviesan los campos y se aproximan
a la ciudad, para más tarde entrar en ella bajo un ensordecedor
estruendo provocado por los cencerros, señal que también
sirve par avisar a los vecinos de Almiruete que el espectáculo
comienza. En la plaza las botargas dan vueltas, siendo en la tercera
cuando salen a buscar a las mascaritas. Una vez juntos vuelven a
la plaza cargados de confetis y papelillos de colores, momento en
el que comienza la batalla con los espectadores, acto lleno de risas
y alegría distintivo de este Carnaval.
Carnaval Manchego en Herencia
La localidad manchega de Herencia, provincia de Ciudad Real, tiene
entre sus fiestas de mayor raigambre el Carnaval. Sus orígenes
se pierden en el tiempo, incluso en los tiempos de la prohibición
siguió celebrándose bajo el nombre de Fiesta de las
Animas. El domingo anterior a la fiesta se le denomina como de las
³deseosas² (porque están deseando que llegue la
fiesta), siendo el día de la máscara por excelencia.
El martes se celebra el ofertorio, desfile de carrozas, murgas,
charangas y máscaras espontáneas llegadas de muchos
puntos de España. Los protagonistas de la fiesta son las
máscaras callejeras, éstas se cubren la cabeza con
telas antiguas. Nadie les debe conocer y la tradición dicta
que está prohibido tratar de retirar el disfraz. También
participan en los abundantes pasacalles que se suceden, en los que
desfilan gigantes y cabezudos, ginetas (parejas de niños
disfrazados que representan a los diferentes gremios), además
del tradicional Perlé (muñeco con chupete, ataviado
con un pijama de rayas azules y blancas). Este último es
toda una institución en la fiesta, hazmerreir de mayores
y terror de los niños, pues aparece una semana antes de Carnaval,
en la conocida semana de tambores, marchando a la par de gigantes
y cabezudos. La fiesta llega a su fin con el multitudinario ³entierro
de la sardina² y en Herencia comienzan a pensar en la próxima
edición.
Carnaval Metropolitano en Madrid
La capital de España es uno de los numerosos puntos de nuestra
geografía que mantiene el Carnaval entre sus fiestas grandes.
El rito permanece y los castizos cofrades siguen vistiendo sus negras
capas y chisteras como claro ejemplo del arraigo carnavalesco en
Madrid. La Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina (antiguamente
de los ³cuatro gatos²) es uno de los principales ingredientes
de esta fiesta, protagonizando el ³Entierro de la sardina².
Su punto de partida es el Paseo de la Florida, desembocando en la
fuente de los Pajaritos (Casa de Campo). Otro de los actos más
significativos en este Carnaval es el baile de máscaras en
el Círculo de Bellas Artes, evento que se viene celebrando
desde 1982, aunque con interrupciones debido a consignas políticas,
siendo elegido un tema común para cada ocasión. No
es un fiesta multitudinaria, pero tremendamente arraigada en determinados
círculos de población.
El carnaval de Solsona, Lleida
En esta localidad catalana encontramos otro de esos carnavales con
idiosincrasia propia. Son los días de la gran farsa, días
en los que vivir e interpretar esos personajes que casi cada habitante
de Solsona crea. El disfraz como representación de maneras
de ver la vida, buscando quitar todo el jugo a unos días
en que la transgresión está permitida...es la katharsis.
Es desde 1971 cuando empieza a tomar fuerza el carnaval en Solsona,
que es considerado Fiesta de Interés Turístico desde
el año 1980. Los gigantes y cabezudos, las máscaras,
la música, la juerga, inundan las calles, y hacen aún
más fácil esa mutación en el personaje que
uno viste, ya que la palabra ridículo acaba desapareciendo
de los vocabularios en Solsona, y todos aprovechan para dar rienda
suelta a algunas de las pulsiones internas. El carnaval es una fiesta
muy vivida en Solsona.
El carnaval de Aguilas, Murcia
El jolgorio inunda las calles de esta localidad murciana durante
el carnaval. Es muy típico por sus desfiles de disfraces,
y tiene también significación la parte más
lúdica, con las máscaras y el juergeo nocturno. También
es una curiosidad de la zona los llamados cascarones, que son cáscaras
de huevo vacías, rellenas de confetti, que se rompen unos
a otros en la cabeza. Este carnaval fue declarado Fiesta de Interés
Turístico Nacional en el año 1997.
Os Peliqueiros en Laza
En la zona sur de Galicia, más concretamente en el sureste
de Ourense se encuentra la localidad de Laza. Población conocida
a lo largo y ancho del planeta por sus Carnavales, de los que numerosos
estudios revelan que están entre los diez más ancestrales
del mundo y de los que realmente siguen la tradición a través
de los siglos. Como dato significativo apuntar que un prestigioso
museo norteamericano ha solicitado una máscara de peliqueiro
dada la importante relevancia y el significado de la misma. Los
Carnavales en Galicia son una celebración esperada, tras
varios días frenéticos llega el tiempo de reflexión
que supone la cuaresma, por ello hay que disfrutar al máximo
de la fiesta. En Laza los Carnavales comienzan el primer día
del año, fecha en la que salen los primeros jóvenes
que más tarde serán peliqueiros. Los tres domingos
anteriores al de Carnaval la fiesta se siente cercana: el más
lejano lo denominan cinseiro, pues se tiran ceniza los unos a los
otros; en el fareleiro hacen lo mismo pero con harina; en el corredoiro
se tizna a gente con carboncillo de leña quemada. Pero es
el viernes de Carnaval cuando Laza se convierte en un verdadero
hervidero de gentes deseosas de disfrutar de uno de los Carnavales
más peculiares del mundo. El folión tiene lugar en
ese viernes, el sábado la gran troulada y la cabritada acaparan
la atención de los asistentes. Pero es el domingo cuando
entran en juego los personajes típicos que han hecho de este
Carnaval un evento internacional, se trata de "A estrea dos
peliqueiros". Los peliqueiros, la morena, el testamenteiro
y las hormigas se convierten en los protagonista de tan prestigiosa
fiesta. Los peliqueiros son las máscaras arraigadas en la
región, se llaman así porque llevan peluca (una piel
de perro o de oveja que cuelga como si fuese una melena. El peliqueiro
es símbolo de poder, este ritual sirve para parodiar a los
recaudadores de impuestos del valle de Monterrei, de ahí
que estos representen el poder absoluto en la fiesta. Un buen peliqueiro
no debe hablar, debe caminar a saltos pequeños y bailar constantemente.
El público no puede tocarlos, pues se expone a recibir un
latigazo, aunque estan en su derecho de increparlos durante todo
el recorrido que estos llevan a cabo por las calles de Laza. El
lunes por la mañana tiene lugar la farrapada, épica
batalla entre los vecinos del pueblo con trapos untados de barro.
Por la tarde baja la morena de Cimadevilla (barrio alto de la localidad),
es un personaje muy importante en este entroido, se trata de una
cabeza de vaca guiada por unos hombres tapados con un trapo. Por
último, el testamento del burro se lee el martes por la tarde,
cuartetos en los que se critica los acontecimientos más relevantes
del año. Sin olvidar que todo aquel que se acerque a Laza
podrá disfrutar de la magnífica y exquisita gastronomía
de la zona.
Carnaval en el Valle de Bielsa
La localidad de Bielsa, sita en la comarca de Sobrarbe, celebra
uno de los Carnavales más populares y multitudinarios del
Alto Aragón. Su celebración está cargada de
tradición y simbolismo que permite a los visitantes participar
activamente de ella. Bielsa se encuentra ubicada en la unión
de los ríos Cinca y Barrosa, en tan privilegiado enclave
tienen lugar durante tres días los Carnavales belsetanos.
Tradición de hondas raíces donde los turístas
podrán disfrutar de figuras carnavalescas únicas.
Las Trangas son las figuras masculinas del Carnaval, ataviados con
pieles de animales, camisa de cuadros, largas faldas, cuernos sobre
la cabeza, cencerros en la zona lumbar y la cara embetunada. Representan
la fuerza masculina, golpeando el suelo sin cesar con un largo bastón.
Anuncian el comienzo de la primavera, además de que ahuyentan
a los malos espíritus. Las madamas son la figuras femeninas,
representan la pureza virginal, por ello es un papel reservado a
belsetanas solteras. Su vestido está cosido directamente
al cuerpo, por lo tanto para quitarle el vestido tendrá que
ser rasgado. Ambos, Trangas y Madamas, son los protagonistas del
acto central del Carnaval del valle de Bielsa, se trata de la Ronda.
Del brazo recorren todo el pueblo acompañados de una charanga
para más tarde regresar a la plaza donde comienza el baile.
El rigor invernal hace que el baile se traslade posteriormente al
local social del pueblo, perfectamente acondicionado para la ocasión.
Otras figuras destacadas de este típico festejo son los "osos
y domadores": representación de una parodia con mucha
acogida entre los más pequeños. El "Amontato",
representado por una figura femenina que lleva a sus espaldas un
hombre, hace referencia al machismo reinante en la zona donde se
infravalora el trabajo de la mujer. La fiesta termina con la quema
de "Cornelio", considerado el causante de todos los males
que acechan a los habitantes de la región.
O entroido en Galicia
¿Quién no ha deseado alguna vez esconderse detrás
de un disfraz y poder hacer diabluras que nunca realizaría
abiertamente?. ¿Quién no ha deseado acercarse a un
amigo y no parar de molestarle?. O ¿quién no ha querido
vacilar a compañeros o desconocidos bajo la seguridad que
da un antifaz?. El Entroido, carnaval gallego, es precisamente la
materialización de este deseo de burla, risa, sátira
y escarnio. Durante unos días al año el mundo se vuelve
al revés y todas las locuras están permitidas. Es
tiempo de excesos. En la sociedad tradicional, el carnaval marcaba
el fin del invierno y el inicio de la primavera. Eran, asímismo,
las últimas hordas de juerga antes del retiro cuaresmal.
Hombres y mujeres se camuflaban bajo ropas viejas y usadas salían
a la calle dando buena cuenta de las ganas de diversión.
Puerta a puerta, intentaban engañar a los vecinos, y quizás,
conseguir algún dulce propio de estas fiestas. Todo por la
diversión. Los carnavales urbanos, marcados por los desfiles
de comparsas y grandes bailes en salas de fiestas, poco tienen que
ver con aquellos carnavales de aldea en los que, de lo que se trataba,
era de divertirse con propios y extraños. El mundo cerrado
de las parroquias rurales gallegas perdía durante un tiempo
sus férreas reglas sociales y la mentira y los juegos se
teñían de connotaciones sexuales, engaños convirtiéndose
en toda la realidad posible. Una realidad en la que la gente, escondida
tras las máscaras, tal vez no actuaba como otra, si no como
sí misma. Hoy en día, tal liberación no es
tan acentuada, si bien las comparsas continúan buscando la
crítica y el escarnio contra los políticos, los personajes
de la sociedad o contra los acontecimientos vividos en el año.
La fiesta de la locura por excelencia sigue, rompiendo los tabúes
sociales con fuertes dosis de exaltación vitalista. Teatro,
representaciones de oficios, choqueiros, viejos o animales eran
los disfraces más socorridos en las mascaradas rurales. Muchos
de estos personajes se han perdido con el paso del tiempo, al igual
que otros nuevos han entrado en escena. Sin duda algunos de estos
personajes más conocidos son los volantes de Chantada, las
pantallas de Xinzo de Limia, los generales de Ulla y, por supuesto,
los cigarróns y peliqueiros de Laza y Verín. Los volantes
de la comarca chantadina van ataviados con un cinto de campanillas
y un espectacular peto de colores. Los generales del Ulla, propios
de Teo, Boqueixón, A Estrada, Silleda y Santiago, son los
jefes de las comparsas que recorren las parroquias lanzando discursos
y disputas en verso. Jóvenes y mayores visten este elegante
traje acompañado de una careta decorada con distintas figuras
como imágenes de animales y llevan en las manos una o dos
vejigas de vaca que producen un sonido muy característico
al moverlas. Pero, sin duda alguna, los personajes más conocidos
son los peliqueiros y los cigarróns de Laza y Verín.
Los trajes, vistosos y elegantes, destacan por su careta y, especialmente,
por la mitra, que constituye una auténtica obra de artesanía.
Los peliqueiros desfilan por sus calles entre saltos y bailes azuzan
a las personas que se acercan a ver este maravilloso desfile, que
pueden provocarlos, pero nunca tocarlos. Pero fuera de grupos, comparsas
organizadas y desfiles, somos muchos los que optan por el disfraz
individual. Desde la máscara confeccionada durante meses
hasta el arreglo de última hora, son muchos los que disfrutan
interpretando un papel distinto al suyo por lo menos por un día.
Hombres disfrazados de mujeres, viejos, drag-queens..., nadie quiere
perder la oportunidad de convertirse en un ser distinto por unas
horas, el placer de hacer lo que se quiera sin ser juzgado por nadie.
El personaje que siempre se admiró, un monstruo, o una rubia
de largas piernas. Da igual. El caso es sentirse diferente durante
unos días del año; la liberación momentánea
de la actitud que todos los días tenemos que mantener.
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